Las alas del viento soplan mi oreja,
el perfume de la tierra cautiva mi atención.
El ladrido de los perros
Enternece mi caminata,
Recuerda mi hogar, al Lúcaro y a la Píleme.
La inmensidad del horizonte atrae mis ojos.
El sol se va, la luna llega,
un naranja se esconde,
una noche azulada se hace lugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario