parece que los griegos llamaban pharmakos a las víctimas humanas que eran sacrificadas -precipitadas- en momentos de crisis para absorber las impurezas del ambiente, lo que provocaba un efecto farmacéutico; la metáfora del pharmakon se emplea en términos dialécticos para señalar la ambivalencia de veneno y antídoto.
La certeza y la esperanza, pág. 37